Persia entonces; Irán ahora. Por Rab. Blech

El Hamán de entonces tenía un plan. “Muerte a los judíos” era su
esquema. Celebrar Purim es nuestra conmemoración de su fracaso. Pero la
historia se repite. Hamán como persona fue colgado, pero Hamán como
prototipo de quien odia a los judíos sigue viviendo, renovando sus
esfuerzos con más dedicación y perseverancia que nunca.

Desde Irán —el hogar bíblico de Hamán— volvemos a ver el eslogan de
“muerte a los judíos”, esta vez en un video que fue lanzado por la
televisión estatal de Irán. En éste, se muestra el lanzamiento de varios
misiles balísticos, los cuales aparentemente tendrían un sistema guía, e
Israel estaría dentro de su radio de alcance. Prominentemente pintado en
las cabezas de los misiles, y en hebreo para que las pretendidas
víctimas entendieran el mensaje, se encontraba su meta final: “Israel
debe ser borrado de la faz de la Tierra”.

El momento en que llega esta horrible amenaza no es coincidencia. El
vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, se encontraba en ese
preciso instante visitando Israel. Las pruebas balísticas, según declaró
el comandante de la división aeroespacial iraní, Amir Ali Hajizadeh,
buscaban “intimidar a Israel”. Pero los comentaristas políticos vieron
un mensaje más profundo. Poco después de que el tratado con Irán fuera
firmado el pasado mes de julio —lo cual permitió que fueran removidas
las sanciones, con lo que el gobierno iraní pudo cosechar los beneficios
de la legitimidad internacional, así como miles de millones de dólares—,
el liderazgo de Irán quería dejar en claro que el tratado en ningún caso
menguaba su meta de lograr la aniquilación total de su vecino israelí y
que no tenían miedo de una eventual represalia de Estados Unidos o de
otro país en lo relacionado a la remoción de las sanciones. Biden no
dijo nada, y tampoco el presidente de Estados Unidos.

Los misiles ilegales con claras amenazas al estilo de Hamán fueron
ignorados, tal como los líderes iraníes sabían que ocurriría. Y el
gobierno iraní —ahora inundado de dinero por la remoción de las
sanciones— anunció con orgullo su nuevo programa de “entrega de
regalos”. Ya identificado como el mayor patrocinador estatal del
terrorismo, Irán ahora pagará el equivalente a 7.000 dólares a “toda
familia de un mártir de la intifada en Jerusalem”. Es más, Teherán
pagará 30.000 dólares a la familia de cualquier terrorista cuya casa sea
destruida por Israel, una táctica que ha utilizado el Estado judío para
frenar los ataques.

Ya ha pasado casi un año desde que el presidente de Estados Unidos,
Barack Obama, justificó el acuerdo con Irán con gran fanfarrea y con
duras palabras para quienes no compartían su optimista visión (como el
primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu). En ese entonces, declaró
ante la radio nacional estadounidense que, como consecuencia de las
negociaciones nucleares, “Irán comenzará a tomar decisiones diferentes,
que serán menos ofensivas para sus vecinos; bajará el tono de su
retórica en términos de su virulenta oposición a Israel”.

¿Acaso los misiles que llevaban un claro mensaje sobre la destrucción de
Israel validan esa añoranza?

Purim continúa siendo celebrado porque su mensaje necesita ser
recordado. Quienes buscan la destrucción del pueblo judío son malvados.
Debemos tomar conciencia de su mal. Sus palabras deben ser tomadas en
serio. Su meta debe ser evitada. Hamán y sus descendientes deben ser
derrotados.

¿Y cómo celebramos Purim hoy en día, con el moderno Irán creciendo en
poder, fuerza y riqueza?

Probablemente las palabras más importantes de la Meguilat Ester son
“ve-nahafoj Hu”, ‘y fue revertido’ (Ester 10:1). La tragedia fue
revertida a última hora, y todos los planes de Hamán para destruir a los
judíos fueron utilizados finalmente para salvarlos. Pero debemos
recordar que pasó un largo período de tiempo entre el decreto inicial y
la resolución final, entre el miedo y la intervención divina.

No hay dudas de que estamos viviendo nuevamente la historia de Purim.
Persia es actualmente Irán, nuestro Hamán contemporáneo que busca
nuestra destrucción. Lo que debemos destacar es que aún no estamos al
final de la historia. Todavía se está desarrollando. Pero nuestro pasado
debe tranquilizarnos. Purim culmina con el mal que nuestros enemigos
pretendían causarnos, recayendo sobre ellos en cambio.

“Y fue revertido”. Así fue para nuestros ancestros y así será también
para nosotros. En Purim, brindemos por ello. ¡Lejaim!

Fuente: AishLatino